Pidió un carro tras una fiesta y terminó robada: el duro relato de una mujer en Bogotá

 


La mujer perdió el conocimiento durante el trayecto viajando con su amiga y al despertar notaron que les habían quitado sus pertenencias sin entender qué sucedía.






Por Nelly Aristizábal



A través de su cuenta de Instagram, Valerie Gutiérrez, una joven de Bogotá, narró un duro episodio que vivió tras salir de una fiesta en el norte de la ciudad, específicamente por el sector de la calle 85, en donde fue víctima de robo tras ser drogada en un carro pedido por aplicación.

Ella y su amiga salieron de la fiesta para volver a casa, ambas pidieron un carro por aplicación y, como siempre, les enviaron la ubicación a sus amigos para saber cómo iban y poder estar pendientes de ellas.

“La 85 estaba muy llena, y ya se empezaron a ir uno de mis amigos que estaba ahí presente me decía: ‘Yo vi que ustedes vieron el Uber y yo vi que ustedes iban a montar en el Uber’. Ahorita no puedo decir algo fijo de que nos montamos en la placa que no era o que, si era el Uber porque mi amiga no ha podido recuperar su celular, entonces no ha podido recuperar la cuenta. Entonces simplemente acá no es un video denunciando a alguien, sino contando lo que nos pasó. en ese momento mi amigo me escribe y me dice: ¿Por dónde van? ¿Dónde están? Avísame cuando llegues”, contó.

Fue en el trayecto que, sin darse cuenta, terminaron perdiendo el conocimiento y fueron despertadas por el conductor que comenzó a pedirles que se bajaran del carro, a lo que ellas notaron que no tenían sus celulares ni pertenencias, a lo único que él respondió era que “otro carro las iba a llevar”.

El tipo nos bota en la 127 con séptima y nosotras nos vamos al otro carro. En el otro carro, el señor nos ve y nos dice: ‘Yo no las voy a llevar a ningún lado’. Y coge y acelera detrás del otro carro, que nos había dicho que estaba ya varado, no sé. En ese momento, yo como que reacciono a lo que está pasando y lo que hago es pasar la 127, Estábamos del costado, sur a norte, al frente del gimnasio femenino, y nos pasó y le dije, empecé a gritar y le dije a mi amiga: pidamos ayuda, vamos a una portería”, dijo.

Al llegar a la portería y comunicarse con sus allegados, notaron que estuvieron drogadas por al menos hora y media, entre las 4 y 6 de la mañana. Luego llegaron a la casa de un amigo en donde pudieron ubicar su celular: un iPhone 17 Pro Max que se encontraba en la Primera de Mayo y pese que fueron hasta allá a buscarlo, la realidad fue que la Policía solo les respondió que “lo sentían y que el celular era un caramelo fácil para ellos”.

“O sea, normalizamos la delincuencia. Nada, después de esto solo nos dijeron que nos recomendaba que fuéramos a la clínica porque ahora el problema era no saber cuál fue la cantidad de sustancia que nos habían dado. Que nada, llamé al médico, el médico vino, fue también con ayuda psicológica”, relató.

Expresó que tras este episodio se ha mantenido tomando liquido y con episodios de ansiedad generados por la paranoia de este suceso, por lo que pidió un mayor control a estos casos por parte de las autoridades que “normalizaron” este tipo de situaciones.

“Ya estoy superando el, pues, el impacto y la tristeza de mi celular. Yo con mi celular trabajaba, con mis marcas, es demasiado importante para mí. Pero bueno, lo material llega y, y hoy agradezco estar, estar bien, estar en mi casa, estar con mi familia. Voy a recuperarme pues con amor, que no hay más, y, y ya”, puntualizó.



 

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