¿Cuándo fue el último gran terremoto en Bogotá? Esto recuerda el SGC


 

El terremoto de 1917 provocó graves daños en Bogotá y municipios vecinos y dejó lecciones que siguen siendo clave para reducir el riesgo sísmico



Fotografía histórica publicada por la revista El Gráfico el 1 de septiembre de 1917, donde se aprecia una quinta del sector de Chapinero parcialmente destruida tras el sismo.



Por Alexander Moreno 
Informe Especial 
Noticias TV



El terremoto de 1917 en Bogotá marcó uno de los episodios sísmicos más graves registrados en la historia de la capital colombiana. El movimiento principal ocurrió el 31 de agosto de 1917, a las 6:36 de la mañana, apenas dos días después de otro fuerte temblor que ya había causado alarma entre los habitantes y daños en diferentes construcciones.

Para entonces, Bogotá tenía poco más de 100.000 habitantes y una extensión urbana considerablemente menor a la actual. Sin embargo, la intensidad del fenómeno provocó afectaciones en viviendas, iglesias, edificios públicos y hospitales, además de generar una emergencia que obligó a miles de personas a abandonar temporalmente la ciudad.

Los registros históricos recopilados por el Servicio Geológico Colombiano (SGC) permiten dimensionar el impacto de aquel desastre y analizar cómo ha cambiado la vulnerabilidad de Bogotá frente a los terremotos durante el último siglo.



¿Qué pasó durante el terremoto de 1917 en Bogotá?

El sismo ocurrió en un contexto en el que buena parte de las construcciones de la capital estaban levantadas con materiales y técnicas que ofrecían una limitada resistencia frente a movimientos telúricos. La sacudida provocó el colapso de edificaciones y el desprendimiento de elementos como fachadas, cornisas, techos y torres.

El temor entre la población fue inmediato. Miles de personas salieron a las calles y permanecieron durante horas en espacios abiertos ante el riesgo de nuevos movimientos. La dimensión del desastre también estuvo acompañada por creencias religiosas y por el recuerdo de una antigua profecía atribuida al sacerdote Francisco Margallo, quien en 1827 había advertido sobre la posibilidad de que Santa Fe fuera destruida por terremotos un 31 de agosto.

Para los habitantes de la época, la coincidencia entre la fecha anunciada en aquella predicción y el terremoto reforzó el impacto emocional del desastre.




Más de 300 edificaciones resultaron afectadas

La Bogotá de 1917 tenía un área aproximada de 24 kilómetros cuadrados. Dentro de ese perímetro, más de 300 edificaciones sufrieron daños, mientras que unas 40 quedaron completamente destruidas.

Entre las zonas más afectadas estuvieron Las Cruces, San Bernardo, Santa Inés, Liévano y Chapinero. El deterioro también alcanzó importantes construcciones religiosas y edificios representativos de la ciudad.

La Catedral Primada, Monserrate y los templos de San Francisco, Santa Bárbara, La Concepción, Las Nieves, La Candelaria y Lourdes registraron diferentes niveles de afectación, principalmente en fachadas y torres. La Ermita de Guadalupe, construida en adobe, terminó completamente destruida.

Los daños también alcanzaron edificios públicos y hospitales. El Capitolio Nacional, el Palacio de Nariño, las estaciones del tren del sur y los hospitales San Juan de Dios y La Misericordia presentaron grietas, desprendimientos y daños en sus estructuras.



En Chapinero, varias de las antiguas quintas construidas durante el siglo XIX tampoco resistieron la fuerza del movimiento



Fotografía histórica publicada por la revista El Gráfico el 1 de septiembre de 1917, donde se aprecia una quinta del sector de Chapinero parcialmente destruida tras el sismo



Muertos, heridos y hospitales fuera de servicio

El terremoto dejó víctimas mortales y cientos de personas heridas. Parte de las muertes se produjo por la caída de mampostería y elementos de las edificaciones.

Uno de los episodios más graves ocurrió en la iglesia de Lourdes, donde seis personas murieron después del desprendimiento de su torre. Otras víctimas fueron alcanzadas por ladrillos, cornisas y otros elementos que cayeron sobre las calles.

La emergencia también puso en evidencia la fragilidad de la infraestructura hospitalaria. Los daños en los centros médicos hicieron necesario trasladar pacientes y heridos hacia patios y espacios abiertos, donde se improvisaron áreas de atención. El temor ante nuevos movimientos y las condiciones inseguras de numerosas viviendas provocaron además un desplazamiento temporal de la población.



Miles de personas abandonaron Bogotá

Se estima que alrededor de 30.000 personas, cerca de una tercera parte de los habitantes de la ciudad en aquel momento, se trasladaron hacia diferentes sectores de la Sabana de Bogotá y municipios cercanos.

Las autoridades y los ciudadanos habilitaron campamentos con tiendas y estructuras provisionales para atender a quienes no podían o no querían regresar a sus viviendas debido al riesgo de nuevos colapsos.



Registro impreso que muestra a un grupo de personas bajo una carpa improvisada en la calle. El texto impreso acompaña la escena con la descripción "El temblor en Chapinero".





El terremoto también afectó a Cundinamarca y los Llanos

Los efectos del sismo no se limitaron a Bogotá. Diferentes registros históricos indican que varias poblaciones de Cundinamarca y los Llanos Orientales sufrieron daños importantes.

En Cáqueza, numerosas viviendas y construcciones públicas resultaron afectadas. En Villavicencio, buena parte de las edificaciones construidas en adobe quedaron destruidas o inhabitables. Entre las estructuras afectadas estuvieron la iglesia matriz, el palacio episcopal y diferentes viviendas del centro urbano.

La magnitud de los daños fue tal que incluso se llegó a considerar la posibilidad de trasladar la cabecera municipal. En San Martín, Meta, también se reportaron viviendas con daños que las dejaron en condiciones de inhabitabilidad.

El terremoto produjo además efectos sobre el terreno. Entre ellos se documentó un importante deslizamiento en el sector de Laguna Verde, en el Páramo de Sumapaz, que habría alcanzado una extensión cercana a los 80 kilómetros cuadrados.



¿Qué enseñó el terremoto de 1917 a Bogotá?

El desastre de 1917 ocurrió en una ciudad muy diferente a la actual. Bogotá tenía alrededor de 100.000 habitantes y una superficie urbana cercana a los 24 kilómetros cuadrados. Un siglo después, la capital se transformó en una metrópoli de millones de habitantes y una extensión urbana mucho mayor.

Ese crecimiento también modificó el nivel de exposición ante un eventual terremoto. La existencia de edificaciones antiguas, construidas antes de la implementación de las actuales normas de construcción sismorresistente, constituye uno de los factores que deben ser considerados en la gestión del riesgo.

La experiencia de 1917 demuestra que la magnitud de un desastre no depende únicamente de la fuerza de un terremoto. También influyen la calidad de las construcciones, la planificación urbana, la preparación de las autoridades y la capacidad de respuesta de la población.

Por eso, la reducción del riesgo sísmico en Bogotá requiere medidas permanentes, entre ellas el reforzamiento de estructuras antiguas, el cumplimiento de las normas de construcción y la preparación de los ciudadanos para actuar durante una emergencia.

A más de un siglo del terremoto que sacudió la capital, los daños registrados en 1917 continúan siendo una referencia histórica para comprender la amenaza sísmica de Bogotá y la importancia de fortalecer la prevención antes de que ocurra un nuevo evento de gran magnitud.






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